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  • Especial Mente mama

Todo va a mejorar

Por años mi hija y yo hemos batallado con el tema de Trastorno Déficit de Atención. Hemos batallado con el comportamiento de mi hija, sobretodo socialmente. La pobre a intentado todo, clase de yoga, de meditación, flores de bach, medicina homeopática, Ritalin, Vynasse, Focalin, Stratera, terapia ocupacional, terapia emocional, entre otras cosas.


Cuando era mas chica y me dijeron que querían medicarla pase noches sin dormir pensando en que hacer pues me daba miedo que mi hija fuera estigmatizada, juzgada por los demás niños y los papás de estos. Finalmente cuando decidí darle el medicamento me di cuenta de que era un gran apoyo para ella, me di cuenta de que esos miedos que tenía eran míos.


Mi hija acaba de cumplir 12 años y claro que todavía hay mucho trabajo que hacer, mucho por mejorar pero eso es algo que todos debemos de hacer, crecer.


En las vacaciones escuche a mi hija hablar con una señora acerca de Trastorno Déficit de Atención, de sus limitantes y sus logros. Me sentí tan orgullosa de mi niña, segura de sí misma le explico lo que ella vive y cómo lo vive. Lo que más me emocionó fue saber que mi hija no siente pena, sabe que es parte de ella y ya.


Los padres y adultos en general ponemos taboos, etiquetamos las cosas como buenas o malas cuando en verdad solo son lo que son. Mientras hablemos de estos temas con naturaleza nuestros hijos lo percibirán así, como algo natural y crecerán sin avergonzarse de vivir con Déficit de Atención, Dislexia o Trastorno de Procesamiento Sensorial.


Educar hijos es un reto pero cuando hay un factor extra como en mi familia Déficit de Atención y Trastorno de Procesamiento Sensorial el reto es un poco más grande. El periodo de encontrar el medicamento indicado, los síntomas que cada hijo presenta, la dieta que necesitan para mejorar algunos síntomas, la vida diaria en general pues lograr meter a bañar a una niña con Déficit de Atención o lograr que se cepille el pelo no es cualquier cosa.


Es un proceso que nunca termina y nunca se va al cien pero sí mejora.


Pase lo que pase no hay que perder la esperanza y la fe, sigan leyendo y luchando, sigan educandose, educando a sus hijos sobre estos temas y siempre siempre sigan amándolos con locura y pasión. Puede llegar a ser difícil pero al final vale la pena.

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