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  • Especial Mente mama

Mi hija es una campeona

La Doctora de mi hija ha decidido bajarle su dosis de medicamento durante el día hasta eventualmente quitarlo por completo. A decir verdad cuando lo sugirió me sentí aterrada; después de tantos medicamentos fallidos, tantos tics, hiperactividad y sueño incontrolable, después de peleas, gritos y sombrerazos, noches sin dormir y llantos interminables la Doctora decide que es tiempo de un cambio. Mi hija con una sonrisa de oreja a oreja le dijo que estaba lista pues por alguna razón detesta tomar su medicina, aunque este es una simple cápsula, no se si por rebeldía, por pre-adolescente, por necia o solo por hacerme enojar. O quizá no le gusta la idea de necesitar una pastilla para sentirse “completa”, sentirse “normal”. La Doctora explicó que ya llevaba muchos años con el mismo tratamiento y que necesitábamos ver si al quitarlo sus niveles de ansiedad mejoraban. Finalmente acepte el cambio (la verdad no me quedo de otra) y hoy 3 semanas después, me doy cuenta de que fue lo correcto. Su ansiedad no se a ido al cien pero si se redujo y su concentración no a empeorado. La verdad es que mi hija es una campeona que a sabido emplear todas las técnicas y trucos que le enseñaron en sus muchas sesiones de terapia-conductual. Por ejemplo para este ciclo escolar, ella solita habló con sus profesores y les explico que necesita sentarse hasta adelante en el salon y lejos de sus amigas. Al hacer la tarea en casa, ella sabe que tiene que estar en algún lugar sin ruido ni distracciones. Mi hija es una fregona y no deja de sorprenderme. El otro día me dijo “Mira Mami yo fui muchos años a terapia y me enseñaron a manejar mis frustraciones pero a mi Papá nadie le enseñó y por eso ahora yo le voy a enseñar”. Mi hija de 12 años se a convertido en nuestra maestra. No puedo cantar victoria pues el Trastorno de Déficit de Atención es para toda la vida, pero si puedo darme una palmada en la espalda y a mi hija un “high five”, un diploma, un trofeo y una profunda admiración y todo mi respeto. Estamos apunto de entrar a una dimensión desconocida llamada LA ADOLESCENCIA, seguramente llegará con nuevos retos, cambios, gritos y sombrerazos, pero ahora se que juntas, somos invencibles.

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