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  • Especial Mente mama

“Mis peores días con Trastorno Déficit de Atención”

Cuando mis pensamientos no salen como quiero


Puede ser que me parezca a cualquier otra persona pero yo se que soy diferente. Me siento más desconectada y diferente cuando intento - y fracaso- de comunicar mi perspectiva. Nadie comprende de qué estoy diciendo, es casi como si hablara en otro idioma. En estos momentos me puedo sentir como que soy la única persona coherente y observadora o me siento incomprendida y aislada. O los dos, sobretodo cuando le gente me rueda los ojos mientras hablo.



Cuando estoy sola pero rodeada


Amo a las persona. Platicar es para mi como un postre (casi siempre). En mis días malos mi mente carrereada ahoga todos los sonidos y paraliza mi cerebro y mi lengua. Cuando me siento con amigos, en esos días malos, mi cuerpo está ahí pero mi mente está en otro lugar. Piensas que te estoy escuchando pero en verdad no entiendo las palabras. Intento concentrarme en lo que dices pero mi mente me sabotea. Cuando mis emociones están así de enloquecidas, no tengo palabras, ni ánimos para seguir intentando.



Cuando mi negatividad se apodera de mi


La imaginación es una gran virtud. Pero la imaginación de mi Déficit de Atención puede alocarse y atraer pensamientos negativos y pegarlos con velcro dentro de los pasillos de mi mente. Imágenes catastróficas aparecen. Toda situación va de la mano de un: “y si sale mal”, “y si no puedo” y así comienza el ciclo negativo espiral. Cómo es posible que el mismo poder imaginativo de personas con Déficit de Atención pueda componer una sinfonía, ganar un premio de actuación y crear juegos en el celular pero al mismo tiempo ser tan des-capacitante…



Cuando no me puedo relajar


Sueño con perderme en un sillón y relajar todo mi cuerpo, sentirme totalmente cómoda y en paz. Es un sentimiento que no he tenido el gusto de sentir. Siempre estoy ajustando mis brazos, mis piernas, mi espalda. Estoy bien un minuto y de la nada el sillón me incomoda la espalda o la almohada se siente muy aguada, siento mucho calor y al instante frio. Estoy en movimiento constante, buscando acomodarme. Se que las personas se me quedan viendo pero como les puedo explicar que mis sentidos están incómodos. Es más fácil no decir nada. Mi incomodidad ocupa espacio en mi mente y estoy segura de que no puede ser divertido estar con alguien que se queja y se mueve constantemente. Es más fácil quedarme en casa cómodamente en mis pants y playera extra grande.



Cuando es demasiado para mis sentidos


En un reciente viaje con mi familia íbamos en una lancha cuando derrepente se les ocurrió navegar por debajo de unas rocas. No estábamos en ningún peligro sin embargo comencé a gritar: “Sáquenme de aquí. Ayuda” Mi familia toda se reía de mi y aun así rodeada de mis seres queridos sentí pánico y no me pude contener. Sentí una vergüenza tremenda. Me gustaría poder reaccionar normal y proporcional a lo que está ocurriendo pero en verdad me es muy difícil.



Cuando la concentración se niega a venir


Trastorno Déficit de Atención es simplemente frustrante. Las personas no entienden por que no puedo concentrarme cuando más lo necesito. “Solo hazlo me dicen”. Lo estoy haciendo pero mientras más me concentro más ideas nuevas vienen a mi mente. Mi mente está en constante actividad, siempre esta ocupada. Aun cuando pienso que la cubeta está llena siguen llegando mas y mas ideas hasta que se desbordan. Aquí es cuando mi concentración se va a pasear, y me siento aislada, sola, incomprendida.



Cuando me siento como un fraude


Dudo de mi. Por fuera parezco estar en control y segura de mi misma pero por dentro critico cada action que tomo, cada palabra y decisión. Detrás de la fachada hay una mujer que se siente incomprendida. Acto como si tuviera todo en control y a veces si lo tengo, pero hay otras veces en las que me siento como un fraude y mi mente empieza a decirme: “A quién crees que engañas?” La verdad va a salir y la gente va a ver lo incapaz que eres en verdad.


Cuando discuto con mi propia mente


Trastorno Deficit de Atención es un trastorno invisible (excepto cuando corro por la casa buscando mis llaves como una loca por supuesto). Todos tenemos un ser invisible, pero la mayoría de las personas se comportan de acuerdo a sus pensamientos. Las personas con TDAH, por el otro lado, tienen tantos pensamientos que compiten por salir de la boca que provoca que nos quedemos inmóviles. Nuestras mentes se congelan y no sabemos ni por dónde comenzar. En estos momentos en donde mi mente se congela tengo que detener lo que estoy haciendo y volver a comenzar. Yo imagino que la gente a mi alrededor piensa que soy egoísta, floja o lenta pero yo los reto a pasar 10 minutos dentro de mi mente sin descanso.



Cuando mi batalla interna parece nunca terminar


Si tan solo los demás supieran la batalla que vivo diariamente. “Quiero” y “Debo” están en constante batalla. Mi mente adulta sabe lo que debo de hacer pero mi niño interno grita NO. Veo a otros adultos hacer cosas responsables cómo pagar tarjetas de crédito, sacar citas, lavar ropa, organizar correo. Para mi esas cosas tan sencillas me provocan caer en un hoyo negro lleno de culpabilidad y vergüenza. En esos momentos pagar tarjetas de crédito no es solo eso si no darme cuenta de la desorganización financiera en la que vivo diariamente.


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