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  • Especial Mente mama

La recta final

Estoy en la recta final de esta meta. Cuando diagnosticaron a mi hija, hace ya unos años, me di cuenta de que nadie hablaba de TDAH. No se si era por vergüenza o ignorancia pero lo que si sabia es que era un tabú. Ese día me dedique a viajar para conocer doctores, expertos, me compre una colección de libros acerca del tema y busque en cada esquina del país a quien yo considere el mejor médico para ayudar a mi hija. En un principio me dio pánico, ¿cómo iba a medicar a una niña? Sin embargo entre más aprendí del tema me di cuenta de que le cambiaría su vida para bien y lo hice. En esta búsqueda me di cuenta que el padre de mi hija también vivía con TDAH pero no tenía diagnóstico. Lo llame y le expliqué que no era un niño malo o un joven problemático simplemente nunca contó con el apoyo suficiente para salir adelante sin tanto dolor, nunca olvidaré su voz y las lágrimas que parecían atravesar el teléfono. Años después llego mi tercer hijo y lo diagnosticaron a los 8 años. El común denominador entre ellos dos era yo. Comencé a darme cuenta de que tuve una infancia similar a la de ellos. El continuo movimiento, la falta de control de impulsos, falta de atención o más bien todo llamaba mi atención y falta de enfoque. A mis 38 años fui por mi diagnostico y decidí seguir mi estudio. Hoy casi un año después estoy a nada de certificarme como Life Coach de TDAH. Quiero gritarle al mundo entero que vivo con TDAH, que es duro pero no imposible, que es divertido y ruidoso y que con apoyo todo mejora.

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