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  • Especial Mente mama

El TDAH, las niñas y la vergüenza

El diagnóstico de TDAH aparece mucho más en los niños varones que en las niñas. Los niños lo demuestran a muy temprana edad y son muy evidentes pues llevan la hiperactividad por fuera. Se mueven brincan, escalan, botan, interrumpen, gritan…


Las niñas por el otro lado llevan la hiperactividad por dentro, en la mente, con miles de pensamientos y mensajes y sin poder frenarlos sin embargo al no ser visto, al ser interno puede es ignorado y logran pasar debajo del radar.


Las niñas tendemos a ser más “distraídas” que los niños y aunque estemos viendo a la maestra probablemente nuestra mente esté en algún otro lugar que disfrutemos más.


Ahora no siempre es así. Yo era hiperactiva verbalmente y con movimientos. Después la sociedad me “adiestro” tan bien que lo controle y lo convertí en hiperactividad mental o para los cuates, ansiedad.


En un estudio por el Dr. Hinshaw en donde se analizó a 140 niñas entre 7 y 12 años en un transcurso de 10 años se descubrió el alto índice de adición, bajo autoestima, bajo nivel académico, suicidio, ansiedad elevada y actividad sexual a temprana edad.


En este estudio se demostró cómo las niñas con TDAH tienen efectos secundarios mucho más fuertes que los niños.


A las niñas nos educan a no causar problemas, a no hacer ruido, a no movernos tanto. Cuando nos encontramos con una niña pequeña que es hiperactiva rápidamente es catalogada por ser masculina, marimacha o agresiva. Cuántas veces hemos escuchado o verbalizado: “las niñas no hacen eso” o “compórtate como una niña”.


Las propias maestras tienen más callo o tolerancia con los niños inquietos que con las niñas inquietas.


Muchas jóvenes con TDAH sufren al no saber conectar socialmente con otras adolescentes de la manera “correcta”. Las interrupciones, la falta de enfoque, los cambios de tema podrían hacer parecer como si fueran niñas que no les importaran los demás. Esto al no ser comprendido por las demás compañeras, al ser un tabú en la sociedad causa mucha vergüenza, mucho aislamiento.


Dicho esto podemos comprender por qué hay más depresión, ansiedad y suicidio en estas niñas que en estos niños. A ellos se les permite ser diferentes pero a ellas no. Ellas deben de encontrar una manera de disfrazar sus diferencias y vivir frustradas o reprimidas.


Pues yo digo BASTA. Dejen atrás los tabúes, los deber ser, los estigmas, el juicio y la vergüenza ya sea que provocan en sus hijas o sienten como mujeres. BASTA.


Ustedes saben que creo firmemente en la posibilidad de cambio, en la mejora diaria de todo ser humano pero no así, no “adiestrando”, no forzando y sobre todo no haciendo sentir vergüenza. Recuerden lo que siempre digo: ningún niño(a) mejora su comportamiento haciendo sentir mal.


Eduquense, aprendan una nueva manera de comunicarse, dejen atrás sus creencias heredadas y seamos parte del cambio que estas niñas, jóvenes y mujeres necesitamos!

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