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  • Especial Mente mama

El TDAH afecta a toda la familia

El médico detrás del escritorio te dice: “Señora, su hijo tiene Trastorno Déficit de Atención”.


Si tienes suerte y vives en un lugar en donde hablan de estos temas o tu vecino o sobrino vive con TDAH entonces sabes perfectamente lo que esto significa. Si eres como la mayoría de nosotros entonces sales del consultorio con cara de ¿WHAT? le das la pastilla que te dijeron que le ayudará y sigues tu camino. Esto no es malo ni bueno, no se empiecen a justificar ni a ofender pues esa no es mi intención. Lo que quiero decir es que muy pocas personas hablan sobre este tema públicamente, sigue siendo un tabú y como tal se mantiene callado, secreto.


Es por eso que les quiero compartir como este famoso y popular “trastorno” (en verdad solamente es un funcionamiento diferente de la mente) afecta a toda la familia y no nada más al diagnosticado.


Primero que nada tengo que mencionar que en mi experiencia las maestras(os) no tienen idea de las batallas que vivimos en casa. Por lo general, en los hogares en donde alguno vive con TDAH hay más estrés que en otros hogares y más probabilidad de depresión o ansiedad que en otros.


Vivir con un hijo que vive con TDAH puede poner un enorme peso en el matrimonio. Es común que los padres vivan el diagnóstico de diferente manera y que cada uno tenga su proceso. Por ejemplo, un padre puede estar en la etapa de negación o de enojo mientras el otro está en la etapa de aceptación y está lista para darle apoyo. Es común que los padres discutan acerca de el tratamiento que le quieren dar a su hijo, el nivel de disciplina que quieran tener con él, entre otros temas. El tema con más peso negativo creo que son las tareas y las mañanas (salir al colegio).


Los padres de niños que viven con TDAH viven explicando y disculpando tanto las conductas de su hijo como su método para educarlo. Escuchan comentarios como: “el TDAH no existe, es mala madre porque lo medica, es mala madre porque no lo medica…” No olvidemos los consejos bien intencionados de familiares y/o amigos en relación a cómo educar a nuestros hijos. No se si les pasa a todos, pero yo en varias ocasiones me he sentido rechazada o excluida socialmente y sin apoyo familiar. Esto causa duda y aumenta el estrés de cualquiera.


Los hermanos de el niño que vive con TDAH por lo regular se sienten celosos por el tiempo que se le dedica a este, el tiempo que está con sus padres aunque sea en terapias o haciendo tareas. Encima de esto los hermanos pueden sentir pena o dolor cuando el hermano tiene reputación de ser “el raro, el ruidoso, el inquieto, el que vive en la oficina”. Debemos normalizar el tema y quitarle la connotación negativa lo antes posible.


Entre más lo hablemos en casa y lo veamos como lo que realmente es, quitando lo que la sociedad nos a enseñado, así nuestros hijos y eventualmente familiares externos y amistades lo comenzarán a ver también.


El tema económico, pagar terapias, pagar medicamentos, pagar exámenes que probablemente no necesitaban hacer pero hiciste pues eso te pido el médico. Todo esto pone un enorme estrés en los padres y de rebote en los hijos.


Encima de esto es probable que uno de los padres también viva con TDAH y aún no esté diagnosticado por lo que este lleva batallando con sus síntomas sin tratamiento ni apoyo. Si les pasa como a mí, será un descubrimiento increíble pues finalmente pondrán nombre y apellido a sus conductas y pensamientos.


Es por todo eso que considero importante que encuentren un plan de ataque en donde tanto los padres como los hijos participen en la mejoría de la dinámica familiar. Hablen, hablen vuelvan a hablar. Recuerden que siempre digo: vivir con TDAH no tiene una connotación positiva ni tampoco negativa, solo es un funcionamiento diferente.


Atrévanse y arranquen el curita, verán que la historia es peor en su cabeza que en la realidad.

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