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  • Especial Mente mama

Disforia al rechazo

La palabra DISFORIA en griego quiere decir difícil de soportar. Yo en lo personal nunca la había escuchado hasta que mi psicóloga me dijo que yo lo padecía. La disforia al rechazo en personas con Trastorno Déficit de Atención es sumamente común. Lo que percibimos como real no siempre lo es, sin embargo lo que sí es real es el dolor que causa este pensamiento.


La disforia se activa con nuestra percepción de la realidad mas no siempre por la realidad misma y esto no quiere decir que somos personas débiles o chillonas; simplemente esa emoción que sentimos, ese sentimiento lo vivimos con mayor intensidad/fuerza de lo común.


Muchas veces la disforia emana de un pensamiento-anticipado, es decir un pensamiento basado en una suposición del futuro. Aún y cuando no tenemos ninguna base o fundamento para verificar la circunstancia ni comprobar o justificar su ocurrencia ello provoca disforia. Es como si siempre estuviéramos a la defensiva, esperando recibir un golpe y con tanto miedo que nos paralizamos por lo tanto evitamos ciertas cosas, temas, personas o lugares.


Por lo regular con el tiempo nos convertimos en lo que pensamos que otras personas quieren o esperan de nosotros. No soportamos el no ser aprobados y para evitar esto le seguimos la corriente a las personas con tal de no llevar la contraria. Nuestra necesidad de pertenecer, nuestra urgencia de ser aceptados nos lleva a siempre querer complacer a los demás aún y cuándo vamos en contra de nuestras creencias o valores; y si a esto se suma baja autoestima, el resultado es una bomba lista para explotar.


Por ejemplo he conocido niñas adolescentes que sexualmente llegaron más lejos de donde se sentían cómodas, aceptando que su pareja, novio o conocido traspasara un límite que ellas habían fijado y todo debido a un miedo al rechazo. Otro circunstancia en la que la disforia se manifiesta es cuando el miedo a intentar algo nuevo se sobrepone ante el pensamiento de que se fracasará en el intento, por ende la persona ni siquiera intenta la actividad. El simple pensamiento de que se puede fallar provoca tanta ansiedad que es preferible quedarse callado(a) y no intentar nada.


Yo fui diagnosticada con TDAH de adulta y ahora que sé como se llama este sentimiento hay un gran alivio pues nunca entendí porque no quise aprender a andar en bici de más pequeña o aplicar para mi maestría cuando mucho tiempo estuvo en mi mente, levantar la mano en el salón de clase, todo esto era sumamente difícil para mi. Aceptar planes con amigas o amigos en donde no me sentía cómoda, no poder irme de lugares en donde sabía que no debía de estar. Incluso ahora como mujer y con el conocimiento específico del tema sigue siendo difícil intentar algo nuevo sin embargo al ponerle nombre y apellido le quita peso.


El día de hoy camino al colegio mi hijo que padece TDAH me dice “que tal que hoy no tengo con quién jugar en recreo”, sin embargo nunca antes le había pasado este pensamiento por la cabeza y considerando que socialmente exitoso esto emana de una simple percepción o idea alterna de la realidad. Después de preguntarle si alguna vez había experimentado esto él se quedó pensando y con una sonrisa de tranquilidad me dijo “no, la verdad no”. No es que este exagerando o que sea un miedoso pues en su mente el miedo era muy real, afortunadamente en minutos logramos borrar ese miedo (disforia) y seguimos nuestro camino.


Creo que para la mayoría de la gente es un término muy nuevo y desconocido, o al menos así lo era para mi y viniendo de México peor pues las mamás con un chanclazo o una nalgada arreglaban cualquier miedo. Mucha gente cercana incluyendo familia pensara que mi hijo es un consentido o que yo soy antisocial o que no tengo ganas de intentar algo, pero no es así. Es difícil de explicar y mucho más de entender.

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