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  • Especial Mente mama

Amor apache

A la mayoría de las mamás les daría pena aceptar lo que voy a decir pero las que tienen hijos con TDAH me van a entender perfectamente bien (incluso varias con hijos neurológicamente “normales”).


Hay días que quiero estrangular a mi hijo. Más veces de las que quisiera aceptar quiero ahorcarlo.


Encima de qué hace ruido todo el día, con su boca, su trompeta, sus pies, sus manos, la silla, en verdad lo que encuentre, inventa canciones y las canta lo más fuerte que puede. También trae una obsesión con espantar a las personas. Se esconde detrás de cortinas y espera a que entremos yo o sus hermanas o peor aún la señora que trabaja en mi casa y sale con un brinco y un grito del terror. Ayer hasta se puso un disfraz de gorila y claro, hizo llorar a mi hija menor. Seguro algunas deben de estar riendo por qué suena muy gracioso, a mí también se me hizo gracioso cuando empezó pero no para. ¿Cuándo termina esta etapa?


Con tanto susto ya me quemé con él cafe varias veces. Sin embargo, mi niño adorado después de esto me abraza y con una sonrisa de oreja a oreja me dice “te amo” y los dos nos reímos con todo y quemaduras de café.


Otro día me ruega y me suplica que le compre una sudadera, me convence que él pagara la mitad y que es la más “cool” que a visto en toda su vida y con el corazón de pollo y siendo TDAH como él claro que la compro. Al otro día se va al colegio y ¿qué pasa? pierde la sudadera. Mi hijo recorre todo el colegio y yo con él buscando en cada esquina y no encontramos nada… Lleno de lágrimas se sube al coche y yo aunque en verdad lo quiero ahorcar encuentro la manera de decirle que cuide más sus cosas pero que no pasa nada, todo fuera como una sudadera. Pero la verdad es que no es solo la sudadera, fué la la lonchera, la botella de agua, un tenis, un reloj y la peor de todas la mochila llena de libros del colegio.


Amo a mi hijo, que no quepa duda, haría todo por él pero nadie habla de estas particularidades en niños con TDAH. Nadie te dice que necesitas un gran sentido del humor para sobre pasar tus días. Nadie habla de la montaña rusa de emociones que vivimos todos los días y si tengo suerte nos subimos a la montaña rusa a diferentes tiempos para podernos calmar o enfriar pero en aquellas ocasiones que nos subimos a la maldita montaña rusa al mismo tiempo ¡cuidado! ¡abandonen el juego pues se va a poner rudo!.


Amor Apache, siempre pensé que se refería a mujeres que se sentían amadas aun siendo maltratadas, que equivocada estaba.


Las madres y los hijos también podemos tener amor apache. Sobre todo cuando ambos viven con TDAH.

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