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  • Especial Mente mama

Abuso verbal también es abuso y más cuando es a tu hijo!!!

La semana pasada mientras hojeaba una revista en la sala de espera de la terapia de mi hija escuche a una madre hablar con su hija, no es que estaba de metiche, simplemente el espacio es tan chico y la señora hablaba tan fuerte que no lo pude evitar. La niña no pudo haber tenido más de 10 años y sentada a un lado de su madre sacó su tarea y se puso a trabajar.


Esto es más o menos lo que le dijo: “Odio venir a tu terapia, siempre nos hacen esperar años y es carísima, encima de que es carísima tengo que pagar estacionamiento, no tienen vergüenza. Ojalá te dieran de alta pero no le hechas ganas, no cambias. Mira que cochina tarea estas haciendo, parece que lo haces para molestarme, eso es lo que quieres? Te hubiera mandado con el chofer, me urge irme. Estoy harta, harta de venir y harta de que me estén llamando de tu colegio.”


La niñita no la volteo a ver ni una vez, agachada en su cuaderno siguió trabajando hasta que la llamaron.


Mi terapeuta me dijo una vez que tengo mi ángel justiciero tan grande que me meto en problemas ajenos. Tiene toda la razón, sobretodo cuando se trata de niños. Me levanté y me senté a un lado de la señora, intente empatizar con ella aunque el esfuerzo fue en vano porque en verdad estaba muy enojada y de plano sacó su celular. Cuando vi que era como hablar con la pared me despedí y regresé a mi lugar. Nuevamente mi ángel justiciero me doblo el brazo y no pude quedarme con los brazos cruzados, decidí mandar un mail a la terapeuta de nuestras hijas. Todavía no recibo respuesta de ella y en verdad estoy un poco ansiosa de volverme a encontrar a la señora en terapia esta semana, espero que esta vez mande a la niña con el chofer.


Las palabras tienen un poder increíble. Energéticamente, todo lo que decimos y lo que pensamos tiene un impacto en lo que sentimos, cómo actuamos y en la vida de quienes nos rodean. Como dice el proverbio Arabe: “Solo hace falta repetir algo cien veces para que se haga realidad” Las palabras pueden herir a otra persona igual o más que los golpes. La cicatriz de un daño emocional está por dentro, nadie lo puede ver, solamente quien lo sufro lo siente y carga con el muchos años, sobretodo cuando este daño lo causó el ser que más te ama en el mundo, el amor incondicional de tu vida, tu padre o madre.


Los padres nos equivocamos mucho y de vez en cuando puede ser que hiramos a alguno de nuestros hijos, esto es parte del ser humano. El problema está en los padres que se convierten en abusadores verbales, aquellos que atacan a su hijo frecuentemente ya sea por su apariencia, su forma de vestir o su inteligencia. También creo que es un abusador verbal el que se esconde detrás del típico: “Era broma” o “No aguantas nada”. No se considera broma cuando solamente el padre se ríe. Esto a la larga genera resentimiento.


Los niños en general (sobretodo los niños con capacidades diferentes) tienen que batallar diario con maestros, compañeros, bullies. Nosotros como padres tenemos el deber de cuidar el autoestima de nuestros chiquitos, proteger su alma, salvaguardar su infancia.


Hoy hay mucha información y ayuda para menores que son abusados físicamente, y el abuso verbal??? Que puede hacer una niña de 8 o 9 años cuando su mamá, su idolo, su ejemplo a seguir le habla de esa manera?


La verdad es que mi ángel justiciero se portó muy decente porque en verdad lo que esa señora se merecía era una buena cachetada guajolotera, igual y así podría entender que no se le habla así a los niños.

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