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  • Especial Mente mama

A mi valiente hija adolescente:

Hace poco cumpliste 17 años. Te observo y por mi cabeza pasan escenas de la película de tu vida, de lo que hemos pasado juntas y todo lo que has logrado sola.


Tú has sido mi más grande aventura, en momentos mi mayor reto, mi espejo y siempre una de mis mayores alegrías. Cuando veo hasta donde has llegado con todo y las trabas que la vida te a puesto enfrente, me llenó de orgullo hacia ti.


Me has enseñado mucho acerca de lo que es ser madre. Aprendí que la ansiedad aparece de mil maneras diferentes y conocí ejercicios para bajar esa ansiedad (hasta por teléfono) gracias a ti. Entendí que hay miedos que aunque para mi parezcan irracionales para otros pueden ser 100% reales y temerosos. Deje de juzgar ciertos comportamientos que en algún momento pensé que eran extraños.


Tú hija mía despertaste a la mamá osa que llevo dentro. Me diste el coraje de luchar por ti y por mí también. Me has empujado a ser mejor persona, más valiente, más entregada y más paciente.


Sin ti no me reiría tanto, no dejaría sacar mi lado “extraño”, ese lado que se comporta de una manera que solo tú sabes disfrutar. Sin ti nunca hubiera encontrado esta pasión que siento por educar y apoyar a familias con TDAH. Sin ti la vida no me hubiera sabido tan deliciosa.


Me encanta que podemos hablar de Trastorno Déficit de Atención con frescura y sin miedo. Me encanta que me diagnosticaron con TDAH por que me acercó mucho más a ti. Me encanta que a las dos nos da terror esquiar en nieve pero cuando estamos ahí nos envalentonamos una a la otra. Me encanta que por mas diagnóstico de TDAH y ansiedad tu nunca has dejado que eso te defina y mucho menos que te detenga.


Me encantas toda tu.

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